La finalidad de la poesía es lograr la empatía entre el escritor y el lector

jueves, 10 de septiembre de 2026

 Me azota el mareo (¡Qué necesidad irrefrenable de escribir!)

Se me nubla la vista (¡Qué necesidad inexorable de existir!)

Ahora sí, la lámpara desparrama su luz por todo el escritorio: los libros, el vaso de vino y papeles sueltos.

 ¿Y si todos los ruidos se detuvieran, como si todo el mundo exterior no existiera?

Oiría aún la verborrea de mi mente (¡Mi obcecada memoria!)

Observo mis manos, amarillas por la luz. Mis manos tiemblan, tiemblan como la tierra se sacude en los terremotos (¿Mis manos hablan?) 

La vida eléctrica.

Ruidos, rumores, motores, la ciudad.

Oigo una risa, una risa frenética. Los vecinos se ríen a carcajadas. 

La madera cruje ¿Estará viva?

La vida ecléctica.