La finalidad de la poesía es lograr la empatía entre el escritor y el lector

jueves, 18 de junio de 2026

                   Escribo sobre lo Innominable

Mis lívidos pies encontraron reposo en la dichondra, mientras la luz de la mañana invernal se filtraba entre las hojas de la parra. Me encontraba frío, desnudo sintiendo en cada fibra de mi piel la gélida brisa. Jugaba con mis manos, haciéndolas danzar al compás del invisible viento, las observaba con detenimiento mientras volaban por el fondo verde.
El hálito se tornó casi nival de repente, sentí su presencia, sus mortecinos y largos dedos rozarme los indefensos brazos. Mi piel se erizó, me estremecía su encuentro. Las hojas secas, muertas, se arremolinaban en el camino de piedra.
Por un instante se dibujó una inscripción de guarismos en el aire, apenas lo pude percibir pero ya no la recuerdo.
Me senté sobre la vegetación, mientras me apoyaba ésta se secaba, volviéndose marrón y quebradiza. Me acosté y miré el cielo, despejado, sin una nube, mientras los rayos de sol se sentían como hilos de oro que bañaban mi jardín resplandeciente.
Entre el sosiego creciente emergió una inesperada calidez y ternura, despertando de un pesado letargo sentí sobre mi pecho un leve peso. Abriendo mis ojos ya abiertos vi un rosado hocico en primer plano, una gata se apoyaba sobre mi, observándome con sus atentos ojos.
La fuerza vital para comenzar otra vez.

miércoles, 10 de junio de 2026

 No ven nunca la luz del sol, sino un cielo metálico gris con la artificial luminosidad de las máquinas. El verde paisaje es sólo un antiguo mito de los primeros hombres, pertenecientes a otra estirpe de la historia. 

Se levantó con el despertador de cada día, abrió sus ojos para mirar nuevamente el hermético compartimento lleno de cables rojos y azules. No había ventanas, no había nada más allá, sólo un murmullo fabril constante.

Un camastro, una cinta en el piso, tubos y cables.

Hora de la alimentación. Engulló la comida del tubo, una pasta inodora y marrón, hasta saciarse.

Hora del entrenamiento. Trotó por la cinta del costado unos cuantos minutos, luego flexiones, luego abdominales. Era requerido estar en buena forma física.

Hora de la reproducción. Estímulo automático para depositar el simiente en los tubos especiales.

Hora del reposo. Se volvió a acostar en el camastro, el sueño vino sin demasiado esfuerzo, casi como un automatismo.

No hay un vestigio de placer, de sentimiento ni de abstracción. El cerebro se desacostumbró a pensar. 

Las instalaciones eran controladas con minuciosidad para evitar que las enfermedades puedan propagarse, y también para evitar que se despierte esa chispa primal que puede engendrar una rebelión.

Lo que lo controla no es humano.

Humano, palabra en desuso, concepto arcaico, seres anacrónicos.


viernes, 5 de junio de 2026

17 de enero de 1949

 Una gota de agua en el mar de la eternidad,

inasequibles imágenes en el negro paisaje,

trascienden lo cognoscible de este frágil lenguaje,

Historias crípticas que se duplican en la inmensidad.


¿Dónde se van las ánimas en ese abismo de humanidad?

Una vez que se desprenden las hojas muertas del follaje,

y caen suaves para hundirse en el entramado de su linaje,

para quedar olvidadas, como tantas, en la nimiedad.


Tu voz sagrada, sin embargo, no es quimera,

Su lírica gracia deviene ahora sempiterna,

Tu humilde pueblo ante ti se prosterna,

como aquel que un ídolo o un Dios considera.