La finalidad de la poesía es lograr la empatía entre el escritor y el lector

miércoles, 2 de octubre de 2013

Patas para arriba

Si las Verdades rechinan los dientes,
porque las rapaces Mentiras por fin tienen patas largas,
Si la Cordura se indispone y vomita locura,
Si la Justicia se rebana el cuello y sangra Injusticia,
porque la Desigualdad voraz a punta de cañón la rodea,
Si la Memoria se arranca los ojos, queda ciega y torpe,
porque el Olvido invadió sus cuarteles,
Si la Diligencia vocifera insultos y rezonga,
porque la Desidia le ganó la partida,
Si el Coraje rompe en llanto y agoniza,
porque la Cobardía torturó y asesinó a su hermana Bravura,
Si la Igualdad escupe Marginalidad,
Si el Sosiego entona una canción de Beligerancia,
Si el Amor se refleja en el espejo y aparece el Odio,
Si la Escasez es para muchos y la Abundancia se regodea con unos pocos,
Si la Integridad intercambia cartas con la Corrupción,
Si la Vida perdió la contienda con la Muerte,
es porque el mundo está PATAS PARA ARRIBA.





jueves, 26 de septiembre de 2013

En los confines de la ciudad,
sueños fustigados buscan el fulgor de la certidumbre,
un sistema senil, asesino marginal,
ajetreo en las esquinas,
calles de la desolación, del olvido.
Sombras con cascos represores,
que canalizan las carencias,
víctimas y victimarios a la vez,
son los brazos de este régimen inclemente,
sólo son pobres contra pobres.
Desde un sillón suntuoso unos pocos desquiciados jadean,
sus vidas de placebo, su hipocresía encubierta,
concentran los insuficientes deleites,
de esta injusticia del presente.

lunes, 23 de septiembre de 2013

El extraño camina a su alrededor,
lo mira, lo nombra con los ojos,
exhala su aroma letal,
consume el aire que lo circunda,
quema las almas rondantes,
él es el extraño que camina en su ciudad,
su oveja negra,
él habita en sus barrios, es el vecino de sus sueños.
Sus miedos comparten morada,
en las calles de su persona.
Sus infiernos se apagan,
sus ojos buscan la luz,
encuentran un destello,
resplandor, ideas vírgenes.
Cada nuevo pensamiento crea un mundo,
una colisión sideral, un nuevo universo de ideas.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Mis ojos

Mi verdad no es otra cosa que una mentira encubierta de realidad.
Mi semblante no es más que una historia hecha piel, dolores, amores, felicidades encarnados en un rostro.
Mi historia no es otra cosa que una concatenación de hechos fortuitos, azares, sin destino.
Mis vicios no son otra cosa que mis escapes, mis refugios.
Mis sueños no son otra cosa que mis pasiones inalcanzables, mi lucha del día a día.
Mis pesadillas no son otra cosa más que los miedos reflejados en mi alma.
Mi alma, mi ser, no es otra cosa que una mezcla de verdades, historias, vicios, sueños, pesadillas, que está evidenciada en mis ojos, que resaltan en mi semblante.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Hospicio



"Ahora el Otro está despierto;
se pasea a lo largo de mi gris corredor,
y suspira en mis agujeros,
y toca mis paredes viejas
un sucio desaliento frío." (J.Fijman)




En los pasillos se oyen las voces, irreconocibles, transformadas, exhalan angustia,
pálidos muros eternos, inquebrantables, fulminantes soledades,
idilios lejanos, de otra vida,
murmuros sangrientos, sollozos, irónicas risas, mezcla de agonía y felicidad falsa,
muecas que ocultan dolores,
desiertos, tan altos, tan lejos...

Me pulverizan con la mirada,
me persiguen no sólo en los sueños.

domingo, 4 de agosto de 2013

Viaje

Finalmente los oídos se le encienden, nota tras nota entra en su mente navegando por su alma, transportándolo hacia los confines del tiempo, de la abstracción. De tiempos sin tiempo, de espacios sin espacio. Acordes que desbordan de armonía provienen de lugares inhóspitos del insconciente, sonidos de recuerdos, memorias lejanas. La sangre hierve con cada nota. Imágenes que resplandecen y acompañan al compás de la música la escena, imágenes frescas. Miradas sin cotidianeidad, miradas nuevas. Refulgencia de colores en el espacio sin tiempo. Frangancias que perfuman y endulzan la mente, el olfato se hunde en el placer, fragancias sin tiempo.

lunes, 29 de julio de 2013

Condenado

Un aire oscuro y espeso cubría toda la campaña.Semblantes petrificados se esparcían en los costados del camino. La Guardia Civil acompañaba al reo, de aspecto taciturno, hacia el fin del camino de tierra donde se encontraba un débil abedul ya corroído por el tiempo. Una mañana fría, húmeda coronaba el cuadro melancólico. Cada paso del reo acortaba su camino hacia la muerte, cada huella que dejaba era un final, un paso hacia la nada, al vacío. Sus cabellos leonados se erizaban, su frente goteaba la sangre resabio de la tortura previa. Su expresión era inefable, innominable, era la expresión del camino hacia lo desconocido, el espanto de sus últimos minutos de vida.
 Un condenado a muerte sufre más de la cuenta, porque sabe que su destino es inevitable, que no tiene esperanza, que su vida deja de ser esa maravillosa incertidumbre que todo vivo disfruta, la misma de no saber cuándo uno va a morir. Ellos saben exactamente cuándo va a ser el fin de sus vidas, y saben que aquello no tiene remedio. No existe la mínima posibilidad de una mano salvadora cuando los fusiles apuntan hacia uno. ¡Qué tormento no sentir una ínfima esperanza de vida! ¡Qué tormento más cruel hacerlos esperar el segundo del disparo que les sentencie la muerte!
La venda tapaba sus ojos, como si pudiera ser un alivio no poder ver el momento en que los fusiles dispararan su fuego asesino. Finalmente se encontraba solo, apoyando su espalda temblorosa contra el viejo abedul, con la cara tapada y una expresión de horror que asomaba en su rostro. No tenía ni el mañana ni el hoy, sólo el ayer. Quería que ese tormento se termine lo antes posible, que el hierro caliente atraviese sus entrañas de una vez por todas para poder aliviar esos tortuosos segundos previos a la muerte.
Los fusiles se levantaron cuando el capitán dio la orden con una voz ronca que se asemejaba a la de un viejo parroquiano de algún bar perdido. Éste fue el momento cúlmine del horror del condenado, sus pantalones impregnados de orina provocada por el horror, el miedo. Nadie puede enfrentar con valentía la muerte. Hasta el más valiente siente miedo cinco segundos antes de la muerte. Porque nos adentramos hacia el misterio más profundo de la historia humana, porque no sabemos qué es lo que sigue. Es el momento de mayor incertidumbre en la vida.
Afortunadamente el tormento cesó, los disparos golpearon su pecho, destrozando su camisa, empapándola de sangre. Un leve chillido exhaló. La ejecución había finalizado, y ninguno de los presentes sabía ya dónde se encontraba aquella alma. En los recónditos lugares del universo o sólo en la tierra mojada de esa mañana de estío, yaciendo con su cuerpo inerte. La muerte. La abstracción de la vida. El absurdo eterno. El sinfín de preguntas. La vida, el extraño interludio entre muerte y muerte.