Si me arrancaran los ojos ¿Seguiría viendo la belleza de tus montañas?
El paisaje quedó impreso en mis pupilas, como una cortina sublime que cubre todo pensamiento;
Las diferentes tonalidades de la vegetación, la abundante flora y el vuelo de un tucán;
Cerros frondosos, quebradas de piedra colorada, se pierden en el horizonte;
Mientras las nubes se retiran como un manto blanco.
Si me arrancaran los oídos ¿Seguiría oyendo el clamor de tu fauna?
Bajo la protección del coquena encuentro berridos, ladridos, cacareos y el cantar de las aves;
El wayra que resuena entre los valles;
Como una armoniosa orquesta natural viva en el paisaje eterno.
No habrá más lugar para el silencio.
Si me arrancaran la nariz ¿Seguiría percibiendo el perfume de tu tierra?
El aroma fresco de la húmeda arcilla y el rocío matinal;
El aroma fresco de la húmeda arcilla y el rocío matinal;
El hedor del ganado, el amargo carbón y las antiguas cocinas;
Suculentas frutas afables llenas de tu sangre de miel;
Fragancias dulces de las entrañas de tu jungla.
Fragancias dulces de las entrañas de tu jungla.
Si me arrancaran la piel ¿Seguiría sintiendo el abrazo de tus cerros?
Tierra negra que se escurre suave entre mis dedos;
Tierra negra que se escurre suave entre mis dedos;
Punzantes ramas y maleza hostil en los montes.
Mis pies se refrescan en la caricia de tus arroyos;
Mis pies se refrescan en la caricia de tus arroyos;
Relente que me eriza la piel en tus mañanas mientras me baña la tibieza de tu sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario