La finalidad de la poesía es lograr la empatía entre el escritor y el lector

lunes, 2 de octubre de 2017

Paradoja



Otra vez al costado del camino me pierdo,
Me pierdo en unos ojos, en una boca,
Una boca que exhala humos del ayer,
El ayer como una sombra que vaga por la noche del Conurbano,
Conurbano que es mi historia y mi identidad,
Identidad que perdí porque fui llevado a la locura,
A la locura de perderme en unos ojos y en una boca de una mujer,
De una mujer al costado del camino…

sábado, 23 de septiembre de 2017

Los rayos del sol caen ténues y bañan la habitanción, los ventanales que miran hacia el Todo en el mundo de la Nada.Una leve brisa que me sosiega, mientras bebo otro sobro de mate. Así, a la tarde, en el ocaso del sol, me contemplo y visualizo una infinidad de escenarios. La inefable luminosidad me saca una sonrisa otra vez...

martes, 22 de agosto de 2017

III.



En el aire espeso se dibujan barrotes, como si fuera una cárcel. Un profundo hedor a tecnócrata descompuesto. La habitación es llamativamente pequeña para la cantidad de mobiliario, lo cual lleva a una especie de lúdicos movimientos para no romperse los dedos chiquitos. Las manos de las personas se van transformando en sellos y lapiceras, su sangre es tinta. Papeles por los aires, por el aire espeso. Murmullo constante, sonidos tenues y sostenidos pero que ensordecen. Un expediente con patas se va corriendo, un expediente con brazos se va llorando, la cabeza de un expediente rueda por el piso. La creatividad se estrella contra el vidrio como un pájaro ciego, un pájaro libre pero ciego, la fábrica de papel sigue en curso, el sonido de las teclas que rompe el aire espeso como un puñal que se abre paso entre las vísceras de este mundo burócrata. En mis manos la libertad, como un puñado de luz entre las sombras, como una llave entre las celdas…

viernes, 7 de julio de 2017

Atardecer



Las penumbras empiezan a  llenar el espacio de las calles,
Un rumor lejano, motores, la ciudad que vuelve,
Mi buhardilla, mi ventana, mi sosiego en los confines del arrabal,
Aroma gris, ocaso del cielo, un millón de sonidos, la infinidad de casas en el horizonte,
Yo en mi paz, la ciudad que vuelve…

lunes, 24 de abril de 2017

Nuestro...



Así es, metete en mi cuerpo, mirá con mis ojos  ¿Te ves? Mirá la penumbra, sólo oscuridad, nada más. Un destello, una pequeña luz, un cigarro que se enciende, tu figura se dibuja, la silueta de tu rostro ¡Salgamos de esta lobreguez! Al sol o a las estrellas, salgamos. Acostémonos en el pasto, quedate ahí, mirando al cielo, mirando la inmensidad, nuestra inmensidad. Conquistá esa belleza, conquistá lo sublime, sólo con la mirada ¡Embriaguémonos de tanta realidad!

martes, 28 de febrero de 2017

Praha

Me encuentro caminando por un callejón de Praga bajo un viento nival que me roza las mejillas. Al llegar a la Avenida Narodni tomo el camino hacia la izquierda, a unas cuadras me sorprende el Morava, me embelesa el ambiente nostálgico del paisaje. No hago más que sentarme y beber un poco de la botella en miniatura de vodka que llevo en un bolsillo para aliviar un poco el frío. Necesito caminar, un paseo hasta que la noche envuelva la ciudad, necesito perderme una y otra vez en Mala Straná, y que mis sentimientos fluyan por las calles, se pierdan en alguna esquina. Necesito que la noche encierre mis pensamientos, que se desvanezcan en la penumbra.
El aroma del Glüwhein al estilo bohemio se escapa de algún bar, llega hasta mí, me sosiega. El invierno me invita a su lado, la contemplación de un paisaje de naturaleza muerta, castigada por el frío, el humo de las chimeneas en los edificios por toda la ciudad, los mantos de nieve por las calles, el agua helada del Morava. El invierno y sus gélidas caricias, mi corazón es una lumbre en medio del temporal.

Los tranvías recorren la ciudad, otorgan una belleza particular a las calles. El ambiente, sin embargo, es bello y opresor a la vez. Lo sublime de la Reina de Bohemia, la magia en cada en rincón. Necesito Praga.

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lunes, 27 de febrero de 2017

De las formas en las cuales se expresa El Alma

I.
Si Usted es un ciudadano común y corriente, que no observa más allá de las formas, quizás no la pueda apreciar. Esa luz, ese espectro que nos habita se expresa en nuestro cuerpo, lo incorpóreo se materializa. 
Quien pueda detenerse a observar lo que para otros no son más que un par de ojos, esféras blanquecinas de cristal, con un centro negro circundado de diversos colores, podrá notar que la mirada que ellos forman son una ventana hacia el interior. Un hueco para observar la Eternidad, lo Inefable que existe detrás de cada cuerpo, extremo físico y descartable del Ser.
Así, también podemos notar, en los rostros, una abertura en forma horizontal en la parte inferior. Su mayor utilidad no es permitir la ingesta de alimentos, la funcionalidad y la belleza de su existencia se encienden cuando El Alma se apodera de ella y la transorma en una sonrisa. Refulge la integridad de nuestro cuerpo con una sonrisa, contagia, transmite y se vislumbra El Alma.
Hay que aprender a mirar más allá, a lo trascendente, a lo Eterno, a lo Inmortal...
Hay que aprender a mirarnos El Alma...
Puedo ver un Universo en tus ojos,
Toda tu historia se exhibe ante mí,
La mirada nunca miente...

II.
Desconfío de la gente que no sonríe,
Desconfío de la gente que no me mira,
¿Por qué se esconden?
¿Por qué no se desnudan?
Me envuelve el éxtasis del vino, me desnuda,
Sonrío, abrazo y los miro...

En el Alma está la verdad...