Nunca comas las semillas de la uva, te va a crecer una vid por dentro, las irregulares ramificaciones van a tomar tus extremidades y el tronco te saldrá por la boca que se te abrirá espantosamente. Tus ojos se voltearán y en tu pálido rostro se marcarán todas las venas. Harás un ruido ahogado, un estertor, temblando de pies a cabeza. Tu cuerpo inerme quedará clavado en el suelo y te convertirás en tierra. Tu sangre seca le dará el color a la uva, de la cual se fermentarán los mejores vinos para tomarlos en tu honor.
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