La finalidad de la poesía es lograr la empatía entre el escritor y el lector

jueves, 18 de junio de 2026

                   Escribo sobre lo Innominable

Mis lívidos pies encontraron reposo en la dichondra, mientras la luz de la mañana invernal se filtraba entre las hojas de la parra. Me encontraba frío, desnudo sintiendo en cada fibra de mi piel la gélida brisa. Jugaba con mis manos, haciéndolas danzar al compás del invisible viento, las observaba con detenimiento mientras volaban por el fondo verde.
El hálito se tornó casi nival de repente, sentí su presencia, sus mortecinos y largos dedos rozarme los indefensos brazos. Mi piel se erizó, me estremecía su encuentro. Las hojas secas, muertas, se arremolinaban en el camino de piedra.
Por un instante se dibujó una inscripción de guarismos en el aire, apenas lo pude percibir pero ya no la recuerdo.
Me senté sobre la vegetación, mientras me apoyaba ésta se secaba, volviéndose marrón y quebradiza. Me acosté y miré el cielo, despejado, sin una nube, mientras los rayos de sol se sentían como hilos de oro que bañaban mi jardín resplandeciente.
Entre el sosiego creciente emergió una inesperada calidez y ternura, despertando de un pesado letargo sentí sobre mi pecho un leve peso. Abriendo mis ojos ya abiertos vi un rosado hocico en primer plano, una gata se apoyaba sobre mi, observándome con sus atentos ojos.
La fuerza vital para comenzar otra vez.

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