La finalidad de la poesía es lograr la empatía entre el escritor y el lector

miércoles, 10 de junio de 2026

 No ven nunca la luz del sol, sino un cielo metálico gris con la artificial luminosidad de las máquinas. El verde paisaje es sólo un antiguo mito de los primeros hombres, pertenecientes a otra estirpe de la historia. 

Se levantó con el despertador de cada día, abrió sus ojos para mirar nuevamente el hermético compartimento lleno de cables rojos y azules. No había ventanas, no había nada más allá, sólo un murmullo fabril constante.

Un camastro, una cinta en el piso, tubos y cables.

Hora de la alimentación. Engulló la comida del tubo, una pasta inodora y marrón, hasta saciarse.

Hora del entrenamiento. Trotó por la cinta del costado unos cuantos minutos, luego flexiones, luego abdominales. Era requerido estar en buena forma física.

Hora de la reproducción. Estímulo automático para depositar el simiente en los tubos especiales.

Hora del reposo. Se volvió a acostar en el camastro, el sueño vino sin demasiado esfuerzo, casi como un automatismo.

No hay un vestigio de placer, de sentimiento ni de abstracción. El cerebro se desacostumbró a pensar. 

Las instalaciones eran controladas con minuciosidad para evitar que las enfermedades puedan propagarse, y también para evitar que se despierte esa chispa primal que puede engendrar una rebelión.

Lo que lo controla no es humano.

Humano, palabra en desuso, concepto arcaico, seres anacrónicos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario