Encuentro en mi vida muchas otras vidas, como si lo que viví
hace años atrás no lo hubiera vivido yo. Me veo ajeno en los recuerdos, casi como
un extraño, no me reconozco, como si alguien me hubiera habitado y luego se
hubiera ido a vagar en otros cuerpos. Las múltiples personas en las cuales
me convertí, los miles de rostros con los cuales me disfracé, las innumerables
voces que interpreté son hoy nada más que pasado. Quizás hoy, aquellos doppelgänger
estén paseando por las calles de Sanary-Sur-Mer, disfrutando de un plácido
verano de arenas blancas y apacibles edificaciones del Mediterráneo mientras mi
fantasmagórica existencia confluye una y otra vez por la bipolar Buenos Aires,
eludiendo las esquirlas de la desigualdad. Tal vez hoy, necesite un respiro, un
mar, una montaña, una ciudad foránea, una lengua extranjera, unos semblantes
diferentes, una tregua a tanta transformación.
La finalidad de la poesía es lograr la empatía entre el escritor y el lector
martes, 19 de diciembre de 2017
domingo, 17 de diciembre de 2017
Proclama
¡Ay, si yo escribiera todo lo que pensara! Quizás sería un
gran poeta, en lugar de esta falsa representación de persona humana que anda
pisando los charcos en el ocaso de un día lluvioso por el barrio. Quizás, en
vez de esta finitud, yo sería infinito como el horizonte de las pampas. Bien yo
sé que guardo en el armario de mi alma cierto arte de sentir lo que sienten,
que puja y quiere materializarse en la escritura, hacerse tinta y encastrar el
papel. Así que hoy, este burócrata apagado, cansado de envolverse en los humos
etílicos, que toma mate mirando la lluvia, ¡Hoy, yo proclamo la libertad de mi
esencia! Porque más bien prefiero quemarme la lengua, o que un acéfalo me
revuelva la yerba del mate recién preparado que seguir enclaustrando lo que me
habita y me da vida. Sin pasión, porque el arte es pasión, y sin empatía sería
un vil autómata, una vieja bancaria, un ñoqui de municipalidad que fuma pucho
tras pucho mirando con cara de caballo al público. Hoy, en el escenario de esta
vida me desnudo y soy yo, sin tapujos ni máscaras.
sábado, 11 de noviembre de 2017
Me ahogué en ese vaso de cerveza
fría de un bar de los suburbios, una noche de verano. Quedé absorto entre
pedazos de memoria de un futuro en otra vida, en la cual también me preguntaba
quién soy. Sucumbí a la realidad de saberme inabordable, infinito e inefable
porque sé que soy todo y a la vez nada. Así que comencé a deambular por el
empedrado, bajo las sombras de los jacarandá, una noche de verano, con la
misión de buscarme y encontrarme a mí mismo retozando por la felicidad de
existir a la vuelta de la esquina.
viernes, 10 de noviembre de 2017
Ni de acá ni de allá
El asfalto iluminado se esfuma y
el camino se pierde en ese mambo que tenés. Se pierde como tu vida, como el sentido de las
cosas, como la existencia que no existe, como la realidad se deconstruye para
tu subjetividad, para no volverse mierda, como el asfalto del conurbano que se
hace tierra.
Esa luz opaca que ilumina el
barrio, los guachos que pasan en moto y te miran mal, la birra que te comprás
en el quiosco que queda a la vuelta de tu vida, de tu refugio, de tu sostén. Esto fundamenta tu vida cuando advertís que el pibe que nació y creció a quince
cuadras al sur tuvo la oportunidad de leer a Proust a los trece mientras que el
otro, que nació quince cuadras al oeste empuñaba un arma al mes de cumplir
catorce. Esa realidad de vivir en los límites del margen, de no ser o de ser un
boludo que creció en el cordón de la burguesía cayéndose en la calle de la
villereada, codéandose en cualquier lado, ni de aquí ni de allá, puta clase
desclasada, culpa de no sé qué clase, culpa mía, culpa de ser y de estar…
lunes, 2 de octubre de 2017
Paradoja
Otra vez al costado del camino me pierdo,
Me pierdo en unos ojos, en una boca,
Una boca que exhala humos del ayer,
El ayer como una sombra que vaga por la noche del Conurbano,
Conurbano que es mi historia y mi identidad,
Identidad que perdí porque fui llevado a la locura,
A la locura de perderme en unos ojos y en una boca de una mujer,
De una mujer al costado del camino…
sábado, 23 de septiembre de 2017
Los rayos del sol caen ténues y bañan la habitanción, los ventanales que miran hacia el Todo en el mundo de la Nada.Una leve brisa que me sosiega, mientras bebo otro sobro de mate. Así, a la tarde, en el ocaso del sol, me contemplo y visualizo una infinidad de escenarios. La inefable luminosidad me saca una sonrisa otra vez...
martes, 22 de agosto de 2017
III.
En el aire espeso se dibujan
barrotes, como si fuera una cárcel. Un profundo hedor a tecnócrata descompuesto.
La habitación es llamativamente pequeña para la cantidad de mobiliario, lo cual
lleva a una especie de lúdicos movimientos para no romperse los dedos
chiquitos. Las manos de las personas se van transformando en sellos y
lapiceras, su sangre es tinta. Papeles por los aires, por el aire espeso.
Murmullo constante, sonidos tenues y sostenidos pero que ensordecen. Un
expediente con patas se va corriendo, un expediente con brazos se va llorando,
la cabeza de un expediente rueda por el piso. La creatividad se estrella contra
el vidrio como un pájaro ciego, un pájaro libre pero ciego, la fábrica de papel
sigue en curso, el sonido de las teclas que rompe el aire espeso como un puñal
que se abre paso entre las vísceras de este mundo burócrata. En mis manos la
libertad, como un puñado de luz entre las sombras, como una llave entre las
celdas…
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