Se sienta en el pasillo, cruzado de piernas, postura del
indio, contemplativo. El viento y sus ráfagas asesinan el silencio, dejando un
rumor sostenido y espectral. Las paredes angostas del pasillo, la pintura
descascarada muestra la desnudez del cemento. Al fondo, las plantas, el verde
bailando al compás de la brisa brinda una tétrica melodía natural. Hojas
perennes, flores inmarcesibles adornan el camino de piedras sobre la hierba,
por el cual aparecen alegres las gatas. Colas paradas, miradas rozagantes, paso
ligero. Se avecina la tormenta junto con las felinas, se dirige todo hacia él,
vórtice, punto de fuga, demiurgo de este mundo. Allí, en su pecho, nacen y
mueren las cosas, comienzan y finalizan las líneas que componen el cuadro, el
Todo y la Nada, el Tiempo. ¡Oh, el Universo en tu pecho! Pensamiento hecho
carne, abstracción del Yo materializándose en tu cuerpo. Ese pasillo es tu
vida, estrecha, firme, directa. Un corredor gastado, las gatas jugando, tu
mirada fija en un punto lejano, tu cuerpo inmóvil, atónito. El Instante y una
Eternidad se construyen a tu alrededor en el viejo corredor. El pasado, el
presente y el futuro en tus ojos perdidos. Tu Alma es un mundo.
La finalidad de la poesía es lograr la empatía entre el escritor y el lector
lunes, 3 de diciembre de 2018
jueves, 29 de noviembre de 2018
¿Es mi pecho el escenario de cruentas batallas que me hunden
en el desasosiego?
Las soledades se reavivan en las llamas de mis noches,
Los faros de mis angustias que se encienden,
Se despabilan los fulgores de mi turbación en el reposo de
mis penumbras,
Son meras quimeras nocturnas, intrascendentes,
Aunque inquietan las aguas de la existencia,
Cártago descarga su furia en mi cuerpo,
Roma no cae, sucumben los peones,
Las heridas se abren en la tierra,
La sangre baña los campos y se sumerge en el Tíber,
Pírrica victoria de mi alma,
¿Hasta cuándo será?
viernes, 16 de noviembre de 2018
El arrabal y el tiempo
Esta mañana del conurbano, a la sombra de un tilo,
Con la lumbre del sol abrasando,
Y las viejas que pasan caminando,
Las viudas del barrio en vilo,
Cuando lejos del arrabal estoy,
Me sobreviene el hastío,
Mi alma carece de brío,
Añorando las calles voy,
El tiempo desanda las esquinas,
Ya algunos rostros se cubrieron de amarguras,
Otras ánimas desaparecieron sus figuras,
Mientras las rosas adornan las lápidas del cercano
cementerio con sus espinas,
Hoy me fundo en mis veredas,
Para confundirme en las escenas,
Del barrio viejo circundado por verbenas,
Y por la plazoleta, me acuesto, sin temor a las púas, en sus
rosaledas,
martes, 13 de noviembre de 2018
I.
Hoy contesto y me elevo,
A sórdidas y ciegas morales de traje gris
Hoy me interpelo, me sublevo,
Desde pasillos con poca luz, paredes roídas y cuerpos
desnudos,
Hoy a la normalidad me rebelo,
No le temo a las caretas con mohín,
Hoy contesto y me elevo.
II.
Me saco la camisa, la corbata, los pantalones, me acuesto
desnudo;
A las manos de otros me entrego, vulnerable;
No ejerzo más el poder, esa máscara repulsiva;
No soy nadie, sólo un cuerpo;
Soy débil frente al placer de unas manos venerables;
¡Apoderate de mí, Lilith, no soy más que una rueda de
este engranaje!
III.
¡Ah, luz de nuevo!
Ahora el sosiego, la calle tumultuosa, las gentes, sus caras
de prisa;
¡Ay, de mí! Débil alma que camina sin pesadumbre, contempla,
observa;
¡Mueran los monstruos de la razón y entréguense al placer!
miércoles, 10 de octubre de 2018
Ave
Estoy abatido, como si hubiera volado alto por las cumbres y
hubiera divisado desde el firmamento la destrucción de esta Humanidad.
Estoy herido, como si me hubieran disparado perdigones desde
la multitud, como un ave esbelta a la que envidian su libertad.
Estoy inmóvil como si
hubieran atado mis alas en un poste y me hubieran molido a golpes para
torturarme por resaltar entre la muchedumbre, por querer asomar la cabeza un
poco más alto, por mirar desde arriba sin desdén, sólo por contemplación.
Estoy negado y fuerte como si hubieran querido ablandarme a
picana para sacarme las ideas, para
traicionar a un compañero, a un amigo, y yo me hubiera mantenido firme, indemne,
íntegro.
A pesar de todo eso estoy vivo, con mis alas, el semblante
en alto y el cielo sobre mi cabeza.
jueves, 4 de octubre de 2018
Forma et contentus
Enteógenos, nexos de la conciencia con el plano subyacente.
La percepción encriptada, la represión de las subjetividades. Nada más que autómatas,
máquinas rutinarias, ordinarias, repetitivas, prestablecidas.
¡Sáquennos de este letargo! Las gafas que abren las puertas al universo desconocido, que nos arrancan de la inanición y nos arrojan a la contemplación activa. Interactuar con las ánimas, con la vida. La amistad es un vergel en esta estepa. La forma condenó al contenido al ostracismo, la forma se apropió de la realidad. El contenido quedó vacío. La cáscara olvidó la sustancia ¡Enteógenos devuélvannos a la vida!
[Aspecto
¡Sáquennos de este letargo! Las gafas que abren las puertas al universo desconocido, que nos arrancan de la inanición y nos arrojan a la contemplación activa. Interactuar con las ánimas, con la vida. La amistad es un vergel en esta estepa. La forma condenó al contenido al ostracismo, la forma se apropió de la realidad. El contenido quedó vacío. La cáscara olvidó la sustancia ¡Enteógenos devuélvannos a la vida!
[Aspecto
Imagen
Fachada
Exterior
La luz, incandescencia, real, está oculta tras la forma.
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