La finalidad de la poesía es lograr la empatía entre el escritor y el lector

lunes, 30 de julio de 2018

Estoy sentado tomando una birra, sosegado en la bruma del alcohol. Enciendo un pucho y veo el humo viajar ascendentemente por el aire. Mi mirada se desvía hacia el fondo de la escena. Una calle angosta de barro, las paredes de una construcción de ladrillos sin revocar, dos pisos de habitaciones de miseria ¿O dos pisos de una pared estilo francés del Siglo XIX? ¿Están los pibes tomando merca en una esquina del Tongui o estoy en las callecitas alsacianas inundadas de aroma a boulangerié? Estoy mareado, en espacio y tiempo ¿Soy del conurbano o soy monsieur del bajo Rin? ¿Son las Gilera con el caño de escape haciendo corto o son europeos elegantes en bicicleta? ¡Son humanos! Y me quema desde adentro mi humanidad. Como una metáfora existencialista respiro mí ser (o la nada). Inhalo todo, a todos, a mi. Mato la birra, el último trago, cierro los ojos ¿Donde estoy? Se me cruzan las imágenes, los colores, los olores, la existencia misma. Cae el sol, cae siempre, cae en todos lados, aquí y alla. Al final de la tarde la noche nos envuelve a todos por igual, aquí y allá.

jueves, 26 de julio de 2018

Aún en el sosiego predominante que habita en un lago que baña los valles de los Alpes, una brisa irrumpe y me saca violentamente del ensueño. La nostalgia del hogar, de aromas lejanos, de historias de matreros y canciones del hampa, me llaman, me atraen como las sirenas del Egeo a Ulises en su Odisea. Soy un navegante en alta mar perdido, un náufrago en los Alpes, en el viejo continente, buscando tierra firme, el horizonte, un destino ilusorio. Aun así el caos me tienta como Mefistófeles a un melancólico Fausto, volver a los pies de barro y a las flores del Riachuelo. La podredumbre es mucho más fiel para mi alma tanguera, arraigada al arrabal, que esta fría civilización.

domingo, 24 de junio de 2018


Yo muero y veo negro, no hay luz. Yo muero y no veo, no me ven. Mis ojos, los ojos perdidos de un cadáver, mi piel marmórea, mi cabello fino que cae sobre la mortaja. Dejo la existencia corpórea pero sin embargo acá estoy, en estas letras, en este texto, mi voz resuena en tu cabeza, aquí y ahora. Así estaré siempre, como una voz lejana en tu inconsciente, un murmullo lúgubre que surge de tus adentros. Aunque te tapes los oídos estaré incólume, aunque cierres los ojos persistiré,aunque te escondas bajo las sábanas o metas la cabeza entre la almohada y el colchón, ahí, al lado tuyo, suspirando estará mi presencia. Estoy vivo en estas líneas, aquí y ahora, hoy soy Eterno.

viernes, 8 de junio de 2018

¿Qué nos dejaron?

Este país, este paisito, bien al sur, donde las sonrisas de los pibes recorren los basurales, y los primogénitos de la tierra tienen la piel pegada a las costillas. El hambre, nuestro hambre, se impregna en los rostros arrugados por el sol de la puna, la humedad del Litoral o el gélido viento patagónico. En las urbes, como fantasmas pasean entre la gente, perdidos, con hambre, con sed. Zonas grises del alma. Nadie los mirá, nadie los verá, nadie... Sólo la calle y la luna.
Al río la espalda, a la pampa los agrotóxicos, a las montañas el cianuro. Así nos va, así la Pachamama llora entre los valles del Norte que se esconden entre las nubes, mientras un cóndor planea el cielo más celeste que se pueda encontrar. Nos hubieran dejado las ruinas aunque sea, no esta ciudad construida sobre la arena que nunca se termina de derrumbar. Se estira la agonía, se siente en la atmósfera un ambiente de apocalípsis, hediondo como el Riachuelo.
 Un sorbo de mate, sabor a tierra colorada, sabor a selva. Lo que nos queda, la esperanza de dejar de ser lo que somos, para transformarnos en lo que seremos, en lo que queremos, en querer y querernos. No hay un otro, hay un todos, porque desde el inicio fuimos cubiertos por pinceladas multicolor, variopinta piel, sangre igual de roja. Sangre que corrió y ensució las manos de imperialistas y genocidas, de desclasados y lúmpenes, víctimas y victimarios.
Una historia temprana hacia el sol que, sin embargo, como Ícaro se desplomó. Las alas artificiales se derritieron, caímos una y otra vez sobre el mar, sobre los arroyos rodeados de verdes sierras.
Impenetrables, inexpugnables razones, como el delta bañado por el Paraná, son las que encienden con vehemencia las calles, el seguir pisando el suelo del sur, el país de los matreros.
Antes de volar, hay que aprender a caminar, codo a codo, con el corazón en la boca y la mierda afuera....

martes, 5 de junio de 2018


Luego de sentir un ronrroneo en las entrañas se me revuelve la boca del estómago, me estremezco y tiemblo desde el comienzo del pecho hasta la laringe.
Regurgito asquerosamente y abro la boca con una amplitud inenarrable. Una gata, una gatita sale afanosamente desde mis entrañas, limpita, hermosa, gris. Se para en la mesa como una deidad de mirada grave, sus ojos con pupilas dilatadas me observan con ternura. Esbelta recorre la mesa, sube arriba de los libros (Tomos gruesos, libracos que corresponden a obras completas de Tolstoi), se refriega en mí una y otra vez, me muerde levemente las manos, juega. Acaricio a mi gata, a la gata y ronrronea. Un ruido corta la escena, el silencio, ella para las orejas, mira al horizonte y abre la puerta con las patas. Corre, esbelta corre, trepa la higuera que da hacia el pasillo, sube por la medianera, se va. El cielo, las nubes, el horizonte, lo trascendental, la infinitud, se va. Libre se va…

miércoles, 23 de mayo de 2018


La realidad es que me encuentro etéreo atrapado en esta existencia. Una indefinida luz blanquecina,  inmutable, en el horizonte, en todas partes. Los pasos son un puente, una superficie pétrea que se concibe mientras camino, y aún así no veo a dónde me conducen ¿Hacia ese destino albugíneo? Esa infinidad quizás sea una parte de mí, que se esconde tras el velo universal para no dejarse ver, para no mirarse a los ojos.

sábado, 19 de mayo de 2018

Sobre el polvo de los antepasados vivimos,
bajo nuestras pisadas, millones de pisadas,
bajo el mismo sol y la misma sobra existimos,
y no es el mismo universo donde nuestras almas se encuentra atascadas;

Lo que fenece, nace, en otro punto, en otra historia,
se transforma, la tierra, el agua, el aire y el fuego,
y cada instante es eterno en nuestra memoria,
de eones ominosos, inefables, es este juego...